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[ARTÍCULO] ¡Que Peleen, pero con respeto!

Actualizado: 8 sept 2021

¿Porqué pelean; cómo acompañarles en la gestión de conflictos; qué decir, qué hacer en estas situaciones; comó formentar la calma y armonia en casa? :-)


"Mamáááá! Ha cogido mi camión sin pedir permiso! Pero es mío y no se lo quiero dejar! Y él me pegó primero!...”

¿Te suena esto verdad? ¿En tu casa también pasa a diario? 


¿Estas cansado que occura tanto; se pegan, gritan, llevan fatal?

¿Está dinámica no es la que quieres para tu familia, necesitas cambiar el chip? ¿Marcar los límites para aportar un poco de serenidad y bienestar en casa?

Además tu objetivo absoluto es que se lleven bien, sean cómplices, se apoyen el uno con el otro en una relación de amistad para siempre... este sólido vínculo que solo construyen los hermanos. Y por eso te sientes aún más triste e incluso impotente.



¡Buena noticia!


“Las Peleas entre Hermanos son Normales y Sanas.”

Son necesarias para el correcto desarrollo emocional de tus hijos. Una pelea siempre empieza por una emoción y aprender a gestionar esos conflictos son oportunidades fantásticas de aprendizaje.

Y es lo que nos tiene que animar: que nuestros hijos aprendan y obtengan habilidades sociales para la vida.


Eso dicho - un hincapié importante - Nunca, nunca podrás forzar tus hijos a ser mejores amigos. Y cuanto más empujes, menos lo serán.

Intente no idealizar su relación porque llevarás frustración si no se llevan tan bien como querías.

Es su relación, no la tuya con ellos.

No obstante, Sí que tienes que jugar un papel en sus conflictos.



Lo primero es entender el origen de las Peleas



Tu hijo es un ser único


Cada niño necesita sentirse único, especial y querido con amor infinito e incondicional por sus padres.


A la famosa pregunta: “¿Mamá, quién quieres más? ¿A mi hermano o a mí?”.

Si tu respuesta es: “Os quiero igual a los 2, muchísimo, ni uno más que el otro”.

Tu hijo no se sentirá especial y no le estarás reconfortando en absoluto.

En el fondo tu hijo no está esperando que le elijas a él, si no que le hagas sentirse único y le demuestres tu amor por lo que es, por sus características tan especiales.

Necesitaría escuchar algo como “Os quiero muchísimo a los 2 pero de manera diferente por tal y tal razón”.


Cada niño es diferente y en todo momento sus necesidades de atención, amor, tiempo, u objetos también. No se trata de dar lo mismo a todos, si no que adaptarse a cada uno de sus hijos para que siempre se sientan llenos y queridos.


Los niños necesitan tener valor y muchas peleas entre hermanos son ocasiones de rivalizar para conseguir el amor, la atención y el tiempo de sus padres.

Alienta a tus hijos, valore sus puntos fuertes y amalos especialmente a cada uno para que no compitan. 

A la llegada de un hermano o hermana es aún más verdad. Un bebe requiere mucho tiempo. No olvides dedicar momentos de calidad con tus otros hijos para reforzar este sentimiento de importancia.


No etiquetar


Queda prohibido lo siguiente: "Arthur es nuestro científico y Oscar el artista!"

A veces encerramos nuestros hijos en roles o casillas, les ponemos etiquetas.

Incluso cuando queremos estimular su ego.


Es injusto y poco respetuoso categorizar y reducirles a esto.

Les da una posición que tienen que mantener a toda costa para satisfacerte, obtener tu aprobación y eso alimenta las rivalidades.


¿Arthur se sentirá capaz y legítimo para hacer teatro? ¿Y Oscar querrá estudiar; o creerá que no es lo suyo? 

A lo mejor Arthur es malísimo en teatro, pero tiene igual derecho de disfrutarlo si le hace sentir feliz.

No limites sus capacidades y deje las puertas siempre abiertas.


Y ¿Verdad que al hijo mayor le exigimos más porque tiene que ser más responsable? Y el menor suele tener más libertad y atención?"

Cuando el "mayor" a veces solo tiene 4 años.

Se ve que el orden de nacimiento también genera etiquetas e injusticias.


Insisto: se prohibe al máximo etiquetar porque fomenta la competición entre los hermanos, les concede roles limitantes.

Que a veces mantienen incluso de adultos.

Nada de comparación, ni siquiera en positivo


“Mira qué bien lo ha hecho Arthur”

“Si tu hermano Oscar con solo 2 años come solo, no crees que eres capaz también?”

“El primero que baje a comer es el mejor del mundo”, etc.


Comparar, en positivo como en negativo, genera malestar y rivalidades.

Es muy tóxico.

El hijo despreciado siempre querrá descargar su enfado sobre su hermano y además afecta su autoestima.

Como educador tienes que ayudar a que formen un equipo, que no compitan, que se ayuden y mejoren juntos.

Entonces ¿ Cómo actuar? 

Es muy poco probable que se hagan mucho daño cuando peleen, pero queda evidente que si hay violencia o agresión física o verbal fuerte: hay que intervenir - de una forma adecuada -


Siguiendo estos 3 pasos:

1/ Describe la escena sin tomar partido

“Veo que os estáis pegando para jugar con este camión”

2/ Recuerde los límites establecidos - Vea cómo fijar límites en el Artículo "Criar Sin Gritar"-

“En esta casa está prohibido pegarse y gritarse. Tenéis que comunicar con la calma y el respeto”.

3/ Sepárales físicamente, siempre con firmeza y cariño.


Eres el adulto y el ejemplo. 

A veces es díficil, pero queda absurdo Gritarles "¡Dejad de gritar!"

Hazlo siempre desde el respeto y la serenidad.

El Artículo "¡Tú Primero!" ayuda para mantener la calma en momentos de tormentas.


Recuerda por último que tu hijo es buena persona, aunque haya pegado. Distinga tu Hijo de su Gesto y no le etiquetes. Dile"Pegar es malo" en vez de" Tu eres malo".


Si no hay violencia en la pelea: Sé presente, pero No intervengas.

"Arthur ha pegado a Oscar porque le robó su camión. Y le robó su camión porque Arthur le insultó y Oscar le insultó porque Arthur le estuvo molestando, etc."

Nunca entenderás el 100% de la historia y no sirve buscar culpables. Lo importante aquí es acompañar a tus hijos para solucionar su problema, no demonizar ni culpar ni ser el arbitro.


Los niños pelean también para llamar tu atención.

No entres en este juego, la intrusión de los padres fomenta:

  • El Malestar porque tomamos partido

  • El Rencor con el sentimiento de injusticia

  • Las ganas de Venganza en contra del hermano protegido

  • Y luego… más y más Peleas!


Les etiquetarias en nuevos roles: la víctima frágil y dependiente de sus padres para defenderle y del torturador malo y violento.

Además si intervienes, les transmites un mensaje de incapacidad.

Déjales gestionar sus conflictos y así se responsabilizan y les ayudas a crecer.

Ellos tienen que sentirse capaces de encontrar una solución.



Las 4 étapas para gestionar una Pelea sin intervenir


1- Escuche la versión de cada hijo, sin juzgar, sin opinar, sin demonizar, pero con respeto, empatía y con escucha activa. Es importante reconocer lo que cada uno siente.

Ayúdales a expresar sus emociones. Es la clave para que entiendan lo que les pasa.


2- Demuestre tu comprensión del desafío que representa está situación. Reformula:

“Oscar, estabas jugando con este camión y Arthur lo ha cogido sin pedir permiso."

"Arthur, lo has cogido porque este camión es tuyo y querías jugar con él."

"Veo que estáis los dos muy enfadados por está situación y muy frustrados porque queréis jugar con el mismo camión. Es una situación delicada."


3- Dé tu confianza en su capacidad de encontrar una solución aceptable para ambos:

“Sé que sois capaces de encontrar juntos una solución que os vaya bien a los dos.”


4-  Sal y déjales encontrar una solución o un compromiso juntos. 

En Disciplina Positiva se recomienda utilizar una de las 3 "S" en situación de conflicto:

  • Sal y deja que encuentren una solución.

  • Soportales quedándote al lado sin intervenir, pero que vean que estas cerca

  • Sácalos del lugar donde están y ponlos juntos en una habitación explicando que podrán salir cuando hayan encontrado una solución. Poco importa la solución, ni siquiera si la encuentran. Lo importante es que se pongan de acuerdo. Siempre es mejor que se unan en contra los padres que uno en contra del otro.

Cuando son muy pequeños les puedes guiar y ayudar en la búsqueda de una solución.


Si te enfrentas frecuentemente a una misma situación de conflicto, puedes tratar eficazmente el asunto durante una Reunión Familiar. Todos los miembros de la familia buscarán una solución respetuosa y constructiva al problema.

Vea el Artículo -"Criar Sin Gritar"- dónde se presenta está solución muy poderosa y colaborativa.


En definitiva los padres no tenemos porque ser jueces.

Tenemos que ofrecer recursos a nuestros hijos para que se sientan en capacidad de resolver sus conflictos y encuentren soluciones para ellos mismos.

Podemos ayudar pero no actuar por ellos.

Siempre trates a tus hijos como quieres que sean en vez de cómo han actuado.

Se trata de mirar hacía el futuro, no al pasado.


AC

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